Degeneración tardía de la retina

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Degeneración tardía de la retina

La degeneración retiniana tardía, también conocida como degeneración macular relacionada con la edad (DMRE), es una enfermedad crónica y progresiva de la retina central, caracterizada por cambios degenerativos en la región macular. Esta patología se presenta principalmente en personas mayores de 50 años y es una de las principales causas de pérdida irreversible de la visión central en países desarrollados. Se caracteriza por una disminución gradual de la agudeza visual, distorsión de la percepción de líneas rectas (metamorfopsia) y la aparición de escotoma en el campo visual central. Según la clasificación moderna, existen dos formas principales de patología: seca (atrófica) y húmeda (exudativa o neovascular).

Historia de la enfermedad y hechos históricos interesantes.

El estudio de la degeneración retiniana tardía comenzó en el siglo XIX, cuando el oftalmólogo alemán Karl Stargardt describió por primera vez en detalle los cambios característicos en la región macular. Sin embargo, fue a mediados del siglo XX, gracias al desarrollo de la oftalmoscopia y la angiografía fluorescente, cuando fue posible estudiar en detalle los mecanismos patogénicos de la enfermedad. Un dato interesante es que los primeros intentos de tratamiento quirúrgico datan de la década de 1970, cuando se desarrollaron técnicas de coagulación láser para los vasos neoformados. «Los avances modernos en terapia génica abren nuevas perspectivas para el tratamiento de la DMAE», señalan los investigadores en un artículo de 2021.

Epidemiología

Según la Organización Mundial de la Salud, la degeneración macular relacionada con la edad afecta aproximadamente al 8,71% de la población mayor de 45 años. Además, la prevalencia aumenta significativamente con la edad: entre los mayores de 75 años, la enfermedad se presenta en 25-30 pacientes. Las estadísticas indican una mayor incidencia entre las personas de raza caucásica que entre los afroamericanos y los asiáticos. Según los resultados de un amplio estudio poblacional, AREDS (Estudio de Enfermedades Oculares Relacionadas con la Edad), aproximadamente 1,75 millones de estadounidenses padecen formas avanzadas de DMAE.

Predisposición genética a esta enfermedad.

El componente genético desempeña un papel clave en el desarrollo de la degeneración retiniana tardía. Las mutaciones más significativas se encuentran en los genes:

  • CFH (Factor de complemento H)
  • ARMS2 (Susceptibilidad a la maculopatía relacionada con la edad 2)
  • HTRA1 (serina peptidasa 1 con requerimiento de alta temperatura)
  • C3 (Componente complementario 3)

El riesgo de desarrollar la enfermedad aumenta con la presencia de los polimorfismos específicos Y402H en el gen CFH y rs10490924 en el gen ARMS2. Estudios demuestran que los portadores de estas mutaciones tienen un riesgo entre 2 y 4 veces mayor de desarrollar DMAE.

Factores de riesgo de esta enfermedad.

Los principales factores de riesgo incluyen:

  • Exposición crónica a la radiación ultravioleta
  • Fumar (aumenta el riesgo de 2 a 4 veces)
  • Hipertensión arterial
  • Obesidad y síndrome metabólico
  • Ingesta insuficiente de antioxidantes

El estrés oxidativo y la inflamación crónica desempeñan un papel especial. «El nivel de proteína C reactiva se correlaciona con el riesgo de desarrollar DMAE neovascular», confirma la investigación moderna.

Diagnóstico de esta enfermedad.

Los síntomas principales incluyen:

  • Disminución progresiva de la agudeza visual
  • Metamorfopsia
  • La aparición de escotomas centrales

Las pruebas de laboratorio incluyen la determinación de las concentraciones de antioxidantes en sangre. Los métodos radiológicos incluyen la tomografía de coherencia óptica (OCT) y la angiografía fluorescente. El diagnóstico diferencial se realiza con la retinopatía diabética, la coriorretinopatía serosa central y otras patologías maculares.

Tratamiento

El tratamiento general se centra en modificar los factores de riesgo e incluye dejar de fumar, controlar la presión arterial y seguir una dieta especial. El tratamiento farmacológico consiste en inhibidores del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) (ranibizumab, aflibercept). El tratamiento quirúrgico está indicado para hemorragias subretinianas graves. Los métodos alternativos incluyen la terapia fotodinámica y la implantación de lentes telescópicas.

Lista de medicamentos utilizados para tratar esta enfermedad.

  • Ranibizumab (Lucentis)
  • Aflibercept (Eylea)
  • Bevacizumab (Avastin)
  • Pegaptanib (Macugen)

Monitoreo de enfermedades

Las etapas de control incluyen una OCT regular cada 3-6 meses. El pronóstico depende de la forma de la enfermedad: en la forma seca, la progresión es más lenta que en la húmeda. Las complicaciones pueden incluir hemorragias subretinianas masivas y desprendimiento de retina. «La detección temprana y el tratamiento oportuno permiten preservar la función visual en pacientes con 90%», enfatizan los expertos.

Características de la enfermedad relacionadas con la edad.

En pacientes más jóvenes (50-60 años), predomina la forma seca, de progresión lenta. Entre los 60 y los 70 años, se observa un cuadro mixto, y después de los 70 años, se diagnostica con mayor frecuencia la forma húmeda, con pérdida rápida de la visión. En pacientes jóvenes, la enfermedad es más benigna.

Preguntas y respuestas

  • ¿Con qué frecuencia se debe realizar el examen para detectar DMAE? Se recomienda un examen anual después de los 50 años y cada 6 meses si hay factores de riesgo.
  • ¿Es posible curar completamente la enfermedad? Desafortunadamente, una cura completa es imposible, pero los métodos modernos pueden retrasar la progresión.
  • ¿Qué alimentos son buenos para la DMAE? Se recomiendan verduras de hojas verdes, pescado graso, frutos secos y bayas.

Consejos del Dr. Oleg Korzhikov

Los pacientes suelen preguntar si la enfermedad se puede prevenir. Recomiendo lo siguiente:

  • Revise sus ojos periódicamente utilizando la tabla de Amsler.
  • Tome el complejo antioxidante AREDS
  • Protege tus ojos de la radiación ultravioleta

“Es importante recordar que una consulta temprana con un especialista puede ralentizar significativamente la progresión de la enfermedad”, enfatiza el Dr. Korzhikov.

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